Leiva apuntala hasta el zenit su meteórica carrera en solitario

Monstruos provoca cortocircuito por hache y por be. Por esas emblemáticas letras de tono confesional y descarado del que habla a pecho descubierto y aún pretende guardar en la manga un comodín. En Monstruos, Leiva explota al máximo la cualidad del maullido de su garganta y recurre al fuego de las emociones pirotécnicas: el amor y su incertidumbre, la amistad y sus traiciones, el éxito y su cortante doble filo. Mapas emocionales donde hay que mantener el equilibrio y saber contar, tirando cuando se requiere de expresiones de chico de barrio que en su voz se convierten en alta poética de rock hispano.

En Monstruos la música sostiene y eleva el espasmo lírico, tensando la cuerda o soltando sedal a conveniencia de la canción. Leiva tiene interiorizado el rock de guitarras anglosajón (del rock americano de finales de los sesenta a la actualidad), el rock español y el argentino y los usa con la sabiduría del que lo lleva en los genes y lo practica a diario. El primer single, Sincericidio, ya adelantó una constante del disco: Leiva embrida tensiones primarias con estribillos arrolladores, sonando fiel a sí mismo y con lo más grande qué decir. 

Monstruos puede ser el torbellino eléctrico tras la devastación: El último incendio o la adhesiva Guerra Mundial son el ruido de una generación, Sincericidio un estandarte contundente y exquisito, La Lluvia En Los Zapatos un magnético rock’n’roll sacado de su quicio con su historia de polos opuestos, Electricidad vaga por el lado oscuro, dejando cicatriz y un muro sónico, Medicina es una carta cruel y sincera, un exorcismo. En Monstruos hay confesiones en alto que extienden sus alas de manera inquietante y juegan con la intensidad, como en Breaking Bad y Dejándose caer, así como en la arrebatadora Hoy Tus Ojos o la sobrecogedora Monstruos. De Monstruos cabe extraer relaciones humanas y lugares geográficos, San Sebastián – Madrid y Palermo No Es Hollywood, que funcionan como puntos cardinales del corazón.

Bajo la producción de Carlos Raya, en esta ocasión el artista madrileño se presentó en el estudio sin maquetas ni ensayos previos, solo con la acústica y las canciones desnudas. A partir de aquí los doce temas fueron creciendo. En las sesiones de estudio la idea original de Leiva de hacer las canciones con arreglos más sofisticados, mayormente de melotrón, fue derivando en algo esencial y crudo, fruto de la química generada entre la hercúlea banda base compuesta por José Bruno a la batería, Iván González  al bajo, Carlos Raya a las guitarras y Leiva a la guitarra y la voz. Cuatro músicos en una misma sala de grabación sonando de verdad: una base cruda que habla muchísimo, a la que posteriormente se le añadió vientos, teclas, violines y coros. Para la grabación de Monstruos se contó con el histórico ingeniero Joe Blaney (que ha trabajado desde Keith Richards hasta The Clash) y el resultado fue masterizado por el maestro Bob Ludwig (en cuyo historial figura de Paul McCartney a Bruce Springsteen).

Aún calientes los discos de oro recibidos por sus dos primeros trabajos, aún vigentes los numerosos premios y galardones, aún en el aire el eco de la ovación pública ante la estela imparable de la gira anterior… Leiva vuelve a cortar la respiración presentando su tercer trabajo, Monstruos es sin duda uno de los imprescindibles de 2016 y ya lo puedes comprar en formato físico o digitalMonstruos es el disco definitivo de Leiva.

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